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Otra
oportunidad para sumergirme en ese mundo tan atractivo para
mí como es la crónica histórica. Hemos
pasado por decenas de historias que nos narraban el pasado
de China y Japón gracias a su extensa y excelsa filmografía;
ahora, con la repercusión que está alcanzando
la industria surkoreana en occidente son numerosos los títulos
de esta procedencia que nos llegan y gracias a algunos, hemos
podido conocer y aprender algo mas de su historia con la que
conformar una imagen homogénea de Asia.
A
lo largo de estos cortos siete años hemos podido averiguar
que la actual Republica de Korea se encontraba dividida en
cuatro reinos a raíz de "Once upon a time in battlefield
("Hwangsanbeol")"; de cómo fue invadida
y anexionada por los japoneses gracias a "Thomas Ahn
Jung-Geun"; de ser testigos de los años de resistencia
en el exilio del gobierno provisional con "The anarchist"
o los de la guerra entre las dos Koreas una vez acabada la
invasión japonesa y la segunda guerra mundial en "Taegukgi",
e incluso vivir el posterior devenir del gobierno de Rhee
Syngman en "The president's barber" compartiendo
su destino: el consecuente golpe de estado que derrocó
su mandato y el alzamiento de Park Chung-Hee que terminó
en su asesinato como mostró tanto la mencionada como
"The president's last bang".
Y
me detengo aquí mas que nada porque el film que nos
ocupa se posiciona años antes de estos hechos. Park
Chung-Hee a pesar de haber llegado al poder gracias al apoyo
militar en 1961 y ser reelegido democráticamente dos
años mas tarde, lentamente comenzó a perder
la confianza que su pueblo tenía depositada en él
de tal forma que en 1970 en pugna con Kim Dae-Jung malversó
las elecciones obligando a este último a exiliarse
a Japón. El film narra los "extraños"
hechos acontecidos durante la estancia de este en tierras
niponas y sus consecuencias.
Pero
tranquilos que la ración "cultureta" enciclopédica
ya la he resumido yo en estas líneas y el film se dedica
a darles un tratamiento mucho mas atractivo y cinematográfico,
desde esa perspectiva de thriller político a la que
los occidentales estamos tan acostumbrados. Pero antes de
entrar de pleno, un último apunte. Kim Dae-Jung "protagonista"
del film a su pesar terminó siendo elegido presidente
de la Republica casi treinta años después -
de 1997 al 2003 - recibiendo de paso un "Premio Nóbel
de la Paz" por intentar cumplir su sueño de reunificar
ambas Koreas. Ahora sí, entremos en el film.
"Killing
the target" como hemos dicho se aparta de la senda rigurosa
de la historia para adentrarse en un proyecto mas personal
e intimista aunque sin dejar de lado las intrigas "palaciegas"
con que atrapar al espectador. Para ello el film fija dos
objetivos igualmente reivindicativos: por un lado mostrar
los abusos del poder de la clase política y por otro
- como en otras tantas ocasiones - ponerse del lado de los
koreanos residentes en tierras niponas denunciando su maltrecha
posición social.
Por
partes; resulta mas curiosa la primera acusación expuesta
si pensamos que el film es una producción estrenada
el último año de legislatura - 2002 - de Kim
Dae-Jung y además, que esté financiada por capital
de países apostados en su contra en aquel entonces.
Sin duda esto parece ocultar o bien una maniobra propagandística
o por contra, de disculpa hacia su figura.
Sin
embargo el propio film se encarga de hacer desaparecer estos
fantasmas separando tanto las ideologías políticas
como las "cabezas visibles", es decir, los verdaderos
protagonistas del film son los testigos voluntarios o involuntarios
de estos hechos, creados ex profeso para la ocasión.
Respecto
al segundo punto, su director Funji Sakamoto y el reputado
guionista Haruhiko Arai intentan alzar la voz contra la hipocresía
que reina en su país; una nación invasora que
somete a pueblos pero que luego no es capaz de respetar a
los mismos y que para mayor desprecio se burla de las desgracias
que ellos mismos han provocado, p.e. a uno de los protagonistas
le atacan diciéndole que a pesar de ser koreano desconoce
su propio idioma; doble desfachatez, uno por nacer y encontrarse
en tierra ajena y dos, porque los propios japoneses fueron
los que prohibieron hablar el koreano en la península
durante los primeros años de invasión.
Mas
allá de lo aparente el film se reserva un par de mensajes
tanto políticos como ideológicos que dicen bastante
del carácter inconformista del film: se postula tanto
denunciando los - también - abusos de poder ejercidos
por Estados Unidos como haciendo campaña a favor de
la religión y fe cristiana. Extrañas ambas,
mas la segunda que la primera dado el tono critico del film,
destacan por su lucidez a la hora de exponerlas.
En
una secuencia, el protagonista "suelta" una frase
que provoca hasta una sonrisa cínica en el espectador
por su significado, algo así como <<... Japón
y Korea somos los monos amarillos que bailan al son de América
...>>. Nadie mas que un nativo de esas tierras podría
expresarlo mejor.
Por
otra parte, el contenido "religioso" se resume en
una frase e imagen en la parte final del film. Basta con ello
para alentar la fe de los pocos creyentes de aquellas tierras.
Como he dicho antes, al menos, curioso.
Tras
haber "psicoanalizado" el film daré un paso
adelante: el problema es que entre tanta intención
y denuncia puede - para el menos interesado en la historia
mundial - llegar a aburrir.
Para
empezar abusa del metraje - casi dos horas y veinte minutos
- ofreciéndonos demasiadas imágenes que se recrean
en la "nada", es decir, en bastantes escenas la
acción o motivo de las mismas acaba mucho antes de
que en la sala de montaje se haya decidido "cortar".
Esto afecta al ritmo haciéndolo cansino. Otra cosa
es que la historia carezca del mismo a pesar de los intentos
de sus responsables; pasándolo a limpio: por mucha
tensión que se le haya querido dar a, p.e. el secuestro,
no deja de ser algo medianamente vulgar.
Y
si a esto le añadimos que como escenas de acción
propiamente dichas solo tenemos un par de tiros al final y
sin mas emoción que "el tiro al blanco" a
un helicóptero podemos entender mejor mis razonamientos.
Para
terminar, además de destacar uno de sus aspectos técnicos
- o artísticos - mas destacados del film como es la
banda sonora, dejar constancia de una curiosidad. La misma
está realizada por uno de mis artistas favoritos como
es Tomoyasu Hotei, pues bien, a pesar de que en muchas ocasiones
abusa de un determinado tema, éste entusiasmará
a los fans del autor ya que es el mismo "Kill the target"
que Hotei incluyó en su "Electric Samurai",
álbum por cierto muy cinematográfico ya que
entre otros se haya el "Battle without honor or humanity"
que sirvió de base para "Kill Bill".
Resumiendo,
un thriller político al estilo de "Todos los hombres
del presidente", "Los tres días del Cóndor"o
"13 días". Denso y reivindicativo pero también
esclarecedor. Recomendado para el que quiera saber mas de
la historia reciente de Korea y Japón.
1971.
Kim Dae-Jung se encuentra en Japón intentando convencer
tanto al gobierno de este país como al norteamericano
que dejen de apoyar a Park Chung-Hee. Su peso político
es tal que otras muchas organizaciones y países fijaran
su mirada en él, cosa que no puede permitir Chung-Hee.
Con esa intención mandará a varios agentes secretos
y miembros políticos para secretamente organizar el
secuestro, e incluso asesinato de Dae-Jung. Para ello contará
con la inestimable ayuda del propio servicio secreto japonés.
En el otro bando, un indefenso Dae-Jung solo contará
con el auxilio de la propia prensa, por parte de un valiente
aunque veterano periodista que en mas de una ocasión
logrará desbaratar los planes de estos.
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