Down in hell
Nacionalidad Japon
Año 2002
Director Sabu
Interpretes Shinichi Tsutsumi, Ren Osugi, Ko Shibasaki, Masanobu Ando, Toshio Kakei
 

Una de las mejores comedias que me visto en tiempo.

Una historia que rezuma optimismo por muy dramáticos que sean las historias que cuenta. Porque eso es "Drive" un conjunto de historias que siguiendo una misma estructura se presenta, y sin un desarrollo intermedio con que llegar a aburrir se extingue felizmente. Y a pesar de seguir las mismas líneas rectoras la previsibilidad no llega hacer mella a merced de un guión antológico. Un libreto con diálogos tan ingeniosos que provocan situaciones fantásticas algo tan a la vez creíble dada la deformada realidad en que a veces se convierten nuestras vidas. Para facilitar el entendimiento de mis palabras se puede realizar una comparación con el estilo "Tarantino" pero siempre de la perspectiva oriental. Aquí las situaciones son las propias de una sociedad nipona esclava de unas conductas "asépticas". Unas relaciones egoístas que mirándose el ombligo no van mas allá del interior del núcleo familiar sin importar lo que suceda a terceros en peores condiciones. Pero tampoco creamos que el film es una de esas historias donde el mensaje pesa mas que el contenido. No, la película está hecha para divertir aunque podamos ver algo mas allá a su finalización.

Un entretenimiento que va mas allá de lo terrenal y que se adentra en el terreno de lo fantástico cuando uno de los personajes queda abandonado - o atrapado - en un cementerio. Los espíritus de samuráis y soldados saldrán a su encuentro contribuyendo a "salpimentar" una historia del todo peculiar. Muchos a sazón de ello verán una interrupción de lo que hasta el momento era una perfecta comedia urbana encontrándolo fuera de lugar y sentido. Al contrario, tras lo dicho del mensaje aquí es donde podemos sacar las mejores conclusiones "filosóficas". Comparar las máximas por las que se regía el padre del protagonista, una doctrina cercana a la usada por los antiguos samuráis donde el honor dictaba su vida y hasta su muerte. Con el duelo final no solo se realiza una confrontación del protagonista con lo que podría haber sido su padre sino un despertar de su estado de perenne enclaustramiento.

Esto nos viene que ni al pelo para retomar lo de los desenlaces felices. Alguno puede achacarles de una excesiva candidez que la aleja de la realidad. Otros de un indiscriminado uso de los tópicos, por ejemplo en el caso del personaje de Ren Osugi y su mujer, pero yo diría que su director ha querido darle la razón a uno de sus personajes y devolverles a lo mismos esa "justicia punitiva" que pregona. A pesar de que sus actos son criminales no dejan de tener un motivo por el que hacerlo y quizás la suerte se ha alineados con ellos esta vez. En iguales condiciones alguno puede tildar a su desenlace de ñoño y sin poderle rebatir esta vez solo puedo añadir que al menos, lo hace con un excelente sentido del humor.

Dejando la historia podemos destacar la labor de su director y protagonistas. De su director porque sabe conducir el ritmo de la historia intercalando detalles por si solos inauditos. Tramos como el concierto en el que uno de los personajes da un discurso a ritmo de rock. Hay ver como poco a poco sus palabras encajan con la música convirtiéndose en un sola partitura y mensaje que quiere ser oído. Cierto es que quizás el merito lo tiene el actor pero si fuese así... ¿para que sirven los directores?. Otro de las secuencias es, previa a la anterior, la que acontece en el interior del restaurante. Una sucesión de hechos que al mas puro estilo "dibujo animado" provoca una inesperada consecuencia.

Y para terminar el uso de flashbacks tanto provocada por la imaginación de los protagonistas - dígase el katanazo que Kenichi propina a su tía - como en los tramos en los que se recurre al pasado de los protagonistas, especialmente el protagonizado por Masanobu Ando que sin salirse del contexto de la realidad que está contando en el presente, nos sirve de espía para conocer de golpe sus antecedentes y sentimientos pasados. Y todo ello sin salirse de las 24 horas donde se desarrolla toda la historia. Como he dicho no puedo dejar de pasar la ocasión de destacar la labor de sus protagonistas, ya no solo la de los rostros mas conocidos como Ren Osugi o el citado Ando, sino la del protagonista, Sinichi Sutsumi que realizando un papel tan sobrio como retraído va ganado intensidad interpretativa a medida que la historia va cogiendo ritmo. Un ritmo que permite hacer un símil con la velocidad a la que el mismo conduce, pausado y siguiendo las normas pero que al final, explosiona.

Resumiendo, una comedia con sentimientos en la que la sonrisa es la principal protagonista y en la que uno se divierte sin tener que sufrir por el devenir de los acontecimientos por duros que sean. Recomendada a aquellos que vivieron sensaciones iguales en "Shall we dance".

Shinichi es un representante farmacéutico que vive tras el amparo de su tía tras el suicidio de sus padres. El carácter de ésta y las trágicas muertes de sus progenitores lo marcaron de tal manera que el joven se encuentra recluido en si mismo. Sin embargo, nuestro protagonista sueña con que algún día tenga una mujer a la que querer. Todos los días a la misma hora pasa por la puerta de un banco y ve pasar a una empleada de la cual vive secretamente enamorado. Un día de esos la providencia hará que tres ladrones se le introduzcan en el coche al haberles traicionado el conductor que tenían preparado para la huída. Éstos le pedirán que persiga al coche que contiene a su antiguo socio y al botín pero el carácter tranquilo de Shinichi hará que no lleguen ni a seguir su estela. A pesar de que estos no utilizan la violencia con él, si que lo retendrán como rehén mientras piensan en una solución para recuperar el dinero. Pero pronto empezarán a acumularse los acontecimientos, un maleante de tercera querrá hacerles chantaje para no ir corriendo a contárselo a la policía provocando una curiosa situación. A partir de ese momento, Shinichi dejará de ser rehén para libremente convertirse en un socio mas de la banda. Una banda que pronto dejará de existir por el capricho del destino.

Valoración
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