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Ahora
nos vendrán los listos de turno y nos dirán
que Kurosawa con ésta película ha querido hacer
una reflexión sobre la psique humana cuando se encuentra
a gran tensión y bla, bla, bla... y yo sin contradecirlos
- válgame Dios de hacer tamaño sacrilegio -
añado que el realizador ya había coqueteado
con el tema de los "Doppelganger" en "Kuorei"
y quien sabe si gustándole las alternativas que ofrecía
el tema se decidió por centrar su siguiente film en
ello.
Sea
como fuese, el tema central de la película como es
el de dos personalidades encontradas con una misma imagen
siempre ha formado parte activa del cine. Da lo mismo que
la fuente sea la fantástica como en esta ocasión,
la psicológica como en "En nombre de Caín"
o la fraternal como en "Inseparables" pues los puntos
en común parten y desembocan con similares consecuencias.
Pero no estamos para comparaciones y menos con films occidentales
así es que analicemos el mismo en profundidad.
Dos
consecuencias se pueden sacar a raíz de esta confrontación,
una que por el contrario de lo habitual Kurosawa se ha tomado
el tema con una cierta ironía, diría que hasta
humor. Acompañado por un alegre tema musical, las correrías
del Hayasaki maligno se ejecutan con cierta "gracia"
que hace esbozar una sonrisa al respetable por muy cruel que
sean sus actos. Que decir de cuando éste se dirige
al laboratorio y se ofrece la ayudante a echarle una mano
y le deja todo el peso de la carga - maquina - a ella. O de
cuando con una pala ataca a un ejecutivo y le pide sistemáticamente
perdón cuando éste se revuelve. Con esto se
consigue incluso aportar un halo de simpatía al personaje
malvado del film, un aliciente que la aleja todavía
mas de los tópicos antes mencionados. La segunda particularidad
la encontramos en el manejo que Kurosawa hace del espectador.
Pero no es una manipulación de esas en las que te sientes
engañado cuando finaliza el film, es un juego en el
que el realizador nunca nos dice si estamos asistiendo a la
paulatina degradación de la mente del protagonista
o si en verdad es victima de un fenómeno paranormal.
Y
este entretenimiento lo mantiene hasta la primera hora y cuarto,
llegándonos a confundir incluso con el recurso de las
divisiones de pantalla cuando al partir de una imagen fija
del protagonista pronto las dos que surgen empiezan a ir cada
uno por distintos derroteros. Una burla al fin y al cabo que
nos hace replantearnos casi todo lo visto. Pero que no nos
engañen con artificios pues solo es parte del juego
que intenta eludir la previsibilidad. La trama está
definida e incluso por sorprendernos mucho antes del desenlace
se acabará el tema del Doppelganger. Cuando esto ocurra
entrará en juego el "mensaje", la moraleja
de la historia que curiosamente también viene dado
por otro de los films de Kurosawa como es "Bright future"
en el que, entre otras, se sicoanaliza la presión causadas
por unas expectativas excesivas, una de las principales quejas
entre la sociedad japonesa. Aquí el film degenera hasta
limites que rozan el ridículo. No por la decisión
de los protagonistas sino por sus egoístas consecuencias.
Dejando el film aparte a nadie en su sano juicio se le ocurriría
tomar la misma medida. ¿No podían haber tomado
otros derroteros menos sangrantes? ¿Qué pasa
con los millones de tetraplejicos en el mundo?. Egoísmo,
en resumen. Y ya no solo es lo incongruente o inapropiado,
es la perdida de ritmo o reiteración en el ir y venir
de los personajes que se deja notar en un excesivo metraje.
Aparte
de todo ello hay que alabar tres factores. Uno, el de sus
efectos especiales que doblan a Koji Yakusho como si de realmente
un gemelo se tratase. Dos, el de Kurosawa colocando la cámara
permitiendo que los anteriores realicen a la perfección
su trabajo y tres, el del mismo Yakusho realizando uno de
esos papeles que a los actores tanto gusta gracias a poder
realizar dos registros completamente distintos. Añadir
a lo dicho de la labor de su director, la mencionada de la
partición de la pantalla. Colocando cámaras
en diferentes ángulos en la misma secuencia, corriendo
las cortinillas en la dirección que toman los personajes
o simplemente jugando al escondite cuando quiere hacernos
creer que solo hay un Hayasaki, recursos técnicos que
ayudan a que la historia adquiera ese aire distinto gracias
a la ironía de la que hablaba antes.
Resumiendo,
a medio camino entre las anteriores producciones fantásticas
y las reivindicativas con mensaje de su director pero que
lamentablemente se pierde en un tercer cuarto excesivamente
largo.
Hayasaki
Michiio es un científico que está al cargo de
un proyecto de una silla de ruedas con brazos cibernéticos
que responde a las ordenes mentales de sus usuarios. Pero
el proyecto está en tela de juicio y los ejecutivos
de la empresa le exigen resultados. La presión que
vive Hayasaki empieza a superarle y ya piensa en tirar la
toalla. Por si fuese poco el caos que se está formando
en su cabeza, una idea comienza a obsesionarle. Su ayudante
le cuenta la historia de una amiga que convive con un ser
a imagen y semejanza de su hermano fallecido. Y la obsesión
se convertirá en realidad. A Hayasaki le saldrá
un doble aunque con la personalidad un tanto distorsionada.
A pesar de los primeros problemas que le causará este
"gemelo" pronto el protagonista tendrá que
aceptar la idea y aprovechar la ventaja de contar con una
persona que sin conciencia hace lo que él nunca habría
soñado. Seguirá con el proyecto fuera de las
redes de la industria donde estaba atrapado aunque tendrá
que luchar porque su "alter-ego" no se exceda de
sus atribuciones. Cuando ello ocurra tendrá que tomar
drásticas soluciones.

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