En
sus mas de dos horas esta coproducción franco-japonesa
nos cuenta las desventuras de un medico rural en medio de
la II guerra mundial que viviendo en una apartada isla japonesa
transcurre sus días de población en población
atendiendo a los pacientes.
Nuestro
protagonista tiene la particularidad de contar con el apodo
del "Doctor hígado" pues en casi todas las situaciones
diagnostica Hepatitis, verdadera razón de su sinvivir
y obsesión. Junto a él veremos las particulares
vidas de una joven prostituta a la que su padre en el lecho
de muerte la deja al tutelaje del doctor, un cirujano colega
dependiente de la morfina, un sacerdote "bonzo" dado al sake
y demás familias que componen la comunidad de la isla.
Cuando al doctor le sea asignado un microscopio intentará
descubrir la bacteria con la que se causa la Hepatitis pero
en gran medida imposibilitado por los medios. Cuando un prisionero
holandés del campo de prisioneros escape herido debido
a las torturas, el doctor junto a sus amigos lo recogerán
y cuidarán dando a la casualidad de que este le ayudará
con el calibrado del microscopio principal problema para la
investigación de Akagi. Pero los odios de la guerra
dará al traste los esfuerzos conjuntos cuando este
llegue a su definitiva prueba y la obsesión de nuestro
protagonista le hará perder dedicación en su
trabajo lo que llevará a dramáticas consecuencias
con la que entrará en consciencia de su verdadera situación.
Vista
inicialmente como una comedia veremos como las ilusiones se
van truncando y convirtiéndose en decepciones dando
un vuelco a la historia que sin llegar a un dramatismo exasperado
le aporta mas seriedad y tristeza. Lo mejor sin duda, su fotografía,
las interpretaciones y algunos diálogos realmente geniales.
Lo peor, el doblaje al español. Realmente patético.
Para que sirve que el actor interprete a la perfección
si el doblador no le pone nada de intención.