Detroit Metal City
Nacionalidad Japon
Año 2008
Director Toshio Li
Interpretes Kenichi Matsuyama, Rosa Katou, Ryuuji Akiyama, Yasuko Matsuyuki, Iseei Takahashi
 

La verdad es que cada vez que me enfrento a una adaptación y con su consiguiente reseña, lo paso muy mal. A decir verdad diría que me da "asco" si no fuese porque no puedo refrenar mis ansias de escribir mis sensaciones sobre la misma en un folio en blanco y por demás, darlas a conocer.

Y cuando mas me gusta la obra original, en caso de conocerla, claro, mas difícil me es expresarme; y no es porque ponga en juego mi objetividad sino porque mas allá de resultar "inalterable" me enfrento a esa legión de opiniones de otros que, si ya cada uno tiene sus gustos, puede poner hasta en entredicho las tuyas simplemente porque una caracterización u otra, ajenas incluso al argumento, no le parecen adecuadas.

Pues con "Detroit Metal City" me encuentro ante un doble desafío y es que no solo es una obra sobradamente popular con edición incluso en nuestro país/idioma sino que, de momento, es una de mis favoritas. Y digo que "de momento" ya que otros mangas de cabecera para mi como fueron "20th Century Boys" o "Death note", con sendas adaptaciones inclusive, terminaron con un cierto bajón. Al menos queda el consuelo de que con la obra de Kiminori Wakasugi el final se antoja lejano ya que hasta el momento es una serie abierta.

Pero al grano; hasta ahora "Detroit Metal City" es el manga que mas y mejor me ha hecho reír. Mas de una vez me ha echado una mirada extraña mi mujer viéndome frente al pequeño libreto soltando una carcajada. Y no es para menos ya que Wakasugi ha creado una de las historias mas gamberras que te puedas encontrar pero por el contrario, mas tierna y coherente con lo que es el Japón de la actualidad... o al menos el que yo descubrí y compartí.

Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano. Otro de los motivos por los que me da pavor reseñar una adaptación es porque desde el punto de vista crítico es mas complicado; complicado porque el que critica - dígase yo - tiene que tener en cuenta las dos visiones, tanto del que conoce la obra original como el que no.

Partiendo del segundo caso y utilizando a mi mujer que no conocía la creación de Wakasugi hay que decir - o mas bien, digo/escribo de boca de ella - que la película es una comedia entretenida, exagerada por momentos pero que en su intención por contentar a todo el mundo se queda corta evidenciando además una cierta irregularidad. Ni mas ni menos, total el que para estos menesteres se enrolla soy yo...

En verdad, cogiendo yo ya el relevo, la traslación de "Detroit Metal City" evidencia su origen incluso para el ignorante de ello; solo hay que ver la actuación de sus interpretes para darse cuenta que esa sobreactuación tan marcada tiene un porqué. Y mas allá, los saltos de una situación a otra también pueden dejar a las claras que la mesa de montaje ha obrado en consecuencia acortado un metraje que esconde mas de lo que aparenta. Con esto no solo coincido con mi mujer sino que aplaudo su capacidad de síntesis.

Pero llegados a éste momento tengo que ponerme ya el disfraz - nunca mejor dicho - de fan del manga y empezar a desenmascarar ésta "falsa" - o debería decir "farsa" - adaptación.

Y es que acostumbrados a que en los últimos tiempos nos encontremos con traslaciones bastante fidedignas - ver p.e. las estupendas "Dragon Head" o "20th Century Boys" - toparse con algo tan ajeno al ya no solo argumento original sino hasta a su espíritu no solo es insólito sino recriminable.

Uno puede entender que la película haya rebajado un tanto ese tono gamberro del que hablaba al principio para provocar que la película fuese un poco mas "Para todos los públicos" pero tampoco es que el DMC original sea un producto aberrante y de dudosa moralidad. Como mucho se hace referencia al miembro viril cuando describen al peinado del protagonista y las letras de las canciones no son muy convencionales que digamos pero ambas circunstancias también las recoge la película. Entonces, ¿por qué tanta ñoñería e interés por resaltar el lado humano del protagonista?.

Si la "gracia" de Wakasugi es que te hace reír sin concesiones, ¿porque aquí solo hay razones para esbozar una carcajada en un par de escenas?. Y lo digo porque volviendo a lo de mi mujer, esas fueron las veces que el film consiguió hacerle reír...

Pero hay mas. También puedo entender que la película intente truncar el argumento del manga adelantando acontecimientos y cambiando el curso del desarrollo del mismo a conveniencia. Incluso podría comprender - y ya es mucho - ese regreso de Masayuki a su casa para luego hacerlo volver en pos de ese sueño que tanto se quiere resaltar en la película y que contrariamente casi se ignora en el manga. Pero de ahí a dar a entender que tanto Aikawa como su madre adivinen la identidad de Krauser, va un trecho muy largo, tanto que esto es todavía una cosa por acontecer ya que como decía la serie todavía está abierta en Japón.

Los cambios de planteamiento de la llegada de la manager con sus esbirros a casa de Masayuki, la eliminación del casero y del popular "Cerdo", las batallas con Kiba y Kintama Girls que aquí solo son esbozadas y hasta maltratadas... ¡¡¡ pero si hasta parece que se le da mas importancia a la propia banda sonora del film que al humor ¡¡¡. "DMC" es un manga que se caracteriza por, aunque dándoles cierta continuidad, individualizar gags que busquen la sorpresa en el lector; aquí todo parece hilvanado y mal acabado.

Recapitulando, pocas veces lo he hecho pero ésta vez va a ser una de ellas: no voy a esforzare en escribir una línea mas exceptuando el resumen final por algo que es tan indigno - al menos para mi - de la obra que adapta.

Resumiendo, quien haya leído "Detroit Metal City" que huya. Decepcionante y hasta por momentos contraria al espíritu de su creador. No sirve ni como anécdota para ver hasta que extremo ha engordado Paul Stanley. Para el que no, una comedia exagerada y tan irregular que solo aprueba por los pelos.

Masayuki Wada es un joven que partió de su casa en un pueblo rural de Japón con dirección a la capital con la idea de ver cumplido su sueño de convertirse en un músico de éxito. Sin embargo, los avatares del destino lo convirtieron en el líder de una banda de "Death Metal", un estilo de música totalmente opuesto tanto a sus gustos como a su carácter. A pesar de ello, "Detroit Metal City" se convertirá en un fenómeno de masas algo que perjudica seriamente tanto a la salud mental del propio joven como a las relaciones y presunta vida que le gustaría llevar.

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