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Esta
reseña va a ser como un monólogo del "Club
de la Comedia". Por que sí, por que es imposible
tomarse en serio este film. ¿La razón principal?.
Fácil: su guión es un mal chiste.
Es
como aquel que dice que van dos paseando por la calle y se
cae el de en medio. Es un chiste viejo, absurdo y no tiene
gracia; pues el guión de "Death trance" a
su modo es una réplica: no cuenta nada nuevo, es de
los mas abstracto que te puedes encontrar y encima te deja
con una sensación tan cercana a la tomadura de pelo
que si no fuese porque el espectáculo que ofrece es
de primer orden ahora en vez de escribir en tono jocoso lo
estaría haciendo en plan indignado.
Pero
al caso; "Death Trance" contrariamente al proceso
habitual de las películas comienza su construcción
desde el tejado. Normalmente cualquier film basado en una
obra escrita parte con la ventaja de tener presupuestos una
serie de mínimos con que garantizar la calidad de su
historia. Aquí, cual ropa interior usada, se ha dado
la vuelta con tal de disponer de una segunda "vida"
por muy incomprensible - por no decir higiénico - que
sea. Me explico; los responsables del film escriben un guión
pobre y para colmo de despropósitos lo adaptan al manga.
Vamos, que si la historia diese para ello lo comprendería
pero cuando esta se resume en una concatenación de
peleas, poco o nada tiene que ofrecer una obra basada en la
misma.
El
film comienza titubeante con unos personajes y situaciones
que distan mucho de ser comunes ya que lo hace sembrando la
duda y el desconcierto. Se nos divide la acción entre
dos de los personajes principales para sin mas datos o pistas
comenzar la acción. Lo llamaría "El consuelo
de los tontos" ya que - recurriendo al refrán
- <<... a falta de pan buenas son tortas ...>>
o eso debieron pensar sus responsables dándonos toda
una "ración" de estas... que se me entienda
el doble sentido.
Y
a partir de ahí ya no se recupera - o mejor dicho,
inicia - un hilo argumental o se resuelve nuestro rompecabezas
mental, no. Como decía, el film encadena pelea tras
pelea hasta llegar a la última y definitiva y dejarnos
como estábamos al inicio o peor.
Pero
tampoco quiero parecer un "cultureta" de esos a
los que me gusta criticar y que le dan la vuelta a todo buscando
una interpretación filosófica que les descubra
el sentido de la vida o que les haga pensar; yo me adapto
a la producción que visiono y para ser franco - tranquilos
que ahora no me visto de dictador - ninguna otra cosa me esperaba
del film viniendo de donde procede.
Y
es que un film publicitado como <<... De los creadores
de "Versus" ... >> o peor, <<... Ryuhei
Kitamura presenta... >> ya nos está indicando
por que terrenos se mueve la película. Si encima el
director del film era el coreógrafo de la citada y
de otras obras de Kitamura ya no solo nos está confesando
su talante si no encima, lo que podemos esperar: acción
pura y dura y por demás de una factura bastante espectacular.
El
film de Yuji Shimomura es todo un escaparate de diferentes
escuelas marciales. Sus protagonistas, en los innumerables
desencuentros que nos brindarán harán uso de
todo tipo de llaves y estilos que irán desde el "Sándwich
mixto" - por lo de hombre/mujer - del Judo hasta el frenético
"breakdance" de la Capoeira - y yo que me creía
que esto solo servía para fregar suelos - pasando por
pequeños homenajes a los compulsivos puñetazos
de la pareja Terence Hill-Bud Spencer.
Pero
ahí no queda la cosa ya que la nota diferencial la
aportan ciertos detalles que los englobaría dentro
de ese fenómeno del anacronismo y que ayudan a potenciar
la vertiente sci-fi de la película. Bazookas, motocicletas,
pistolas y katanas-escopetas al mas puro estilo "Final
Fantasy" permiten desechar la imagen casi vulgar del
samurai fantástico para acercarnos a figuras y conceptos
menos trillados como el de un "Mad Max" asiático
y mas ecologista... por el "verdor", que se me entienda.
Pero
volviendo a la acción; "Death trance" vuelve
a traernos lo mejor de un género que no necesita excusas
para dejarnos con la boca abierta. Coreografías técnicamente
perfectas con una velocidad endiablada, contundencia creíble
y una imaginación que a falta de - como decíamos
- una base sólida compensa la ausencia de ambición
con algún aliciente visual de gran impacto y/o belleza.
Ya
no hablo de ese efecto de luces, chispas y reflejos cuando
en la oscuridad las katanas se cruzan y que el mismo tándem
Kitamura/Shimomura inventasen para "Aragami" y que
incluso ha sido copiado en films de mayor entidad "artística"
como "The duelist" del surkoreano Lee Myung-Se,
hablo de ese envite final donde los antagonistas se envuelven
otra vez de oscuridad para dar mas importancia a esos detalles
como las gotas de sangre o los pétalos de rosas en
suspensión.
Y
es que podemos tachar de teatrales y vacuos a estos cineastas
pero no de no querer aportar su "grano de arena"
revolucionando a su modo un género por otros denostado.
Kitamura y Shimomura han sido pioneros - junto a otros como
Takashi Yamazaki o Andrew Lau - en recurrir a apartados como
la fotografía y los efectos especiales para embellecer
los gestos y no basar su fuerza en estos; está claro
que el género se nutre de la pirotecnia y de las artes
marciales pero como iconoclastas que son, el conformismo no
es una palabra que exista en su vocabulario.
Antes
de acabar un par de detalles; el primero, la elección
de los temas musicales que paralelamente a esos anacronismos
nos traen duros temas de rock e incluso dance. Y dos, la dosis
de humor que mas allá de aparente superficialidad guarda
algún guiño ingenioso, por ejemplo, ese Durian,
fruta pestilente y de extraño sabor - a fe que lo sé
- que le ofrecen como alimento al héroe tras su desfallecimiento.
Resumiendo,
si lo vuestro es la acción, los videojuegos, disfrutasteis
con "Versus" y no os importan las aberraciones históricas
esta es vuestra película. Si lo vuestro no es la acción
y exigís algo mas que espectáculo, buscaros
otro título. A los "culturetas" simplemente
les emplazo a que el tiempo que dura esta película
la inviertan rellenando el Sudoku gigante de 1300 casillas
que eso si que les hará pensar...
Un joven monje acaba de llegar a su Templo. Allí
encontrará a su maestro herido de muerte y sin el preciado
objeto que custodiaba la orden: un ataúd inexpugnable
del que se dice que quien lo abra se le concederá un
deseo. Pero este es un rumor malintencionado ya que realmente
el cofre, cual "Caja de Pandora", contiene a la
Diosa de la Destrucción, un ser que solo busca eliminar
toda existencia, empezando por el mismo cielo/paraíso
que la obligó a permanecer en cautiverio.
P.
D. : El joven mercenario que auxiliará al joven monje
protagonista no es otro que el mismo hijo de Steven Seagal,
Kentaro Seagal.
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