|
Ya
sabemos por boca del propio Takashi Miike que a él
lo que le gusta es hacer cine. Poco le importa los medios
y tiempos y de ahí que su producción anual sea
tan elevada, un lujo que solo los genios como él se
pueden permitir. Si encima uno tiene el favor del publico
y la critica se puede permitir, como en ésta ocasión,
hasta plagiarse a si mismo para realizar un film.
Y
es que "Violent fire"- nombre que recibe a causa
de una de las frases iniciales del protagonista - es un producto
atípico dentro del tópico. La historia parte
de la mas absoluta vulgaridad como es la de la venganza del
hijo de un capo mafioso asesinado por una banda rival. Lo
lógico, conociendo al realizador y al protagonista,
sería comenzar un baño de sangre tal y como
lo expresan todos los personajes que circundan la película.
En lugar de eso somos parcialmente engañados - pues
esto llegará en su desenlace - y se opta por un planteamiento
mas relajado en el que entran en juego las políticas
entre bandas. Y aquí es donde empieza el festival de
homenajes, plagios y guiños a films propios y extraños.
A lo largo del film veremos como Miike mete en el mismo saco
sus "Agitator" y "Dead or Alive", el "Tokyo
Mafia" protagonizado por el mismo Takuechi, el "Gonin"
de Ishii e incluso los occidentales "Terminator 2"
y sorprendentemente, "La guerra de las galaxias"
en esa sorpresa final. Sin embargo que nadie se lleve a engaño,
cuando quiero decir que Miike recurre a ello no es para realizar
una parodia o burla sobre las mismas; utilizará algunas
- "Agitator" y "Tokyo Mafia" - para construir
la trama mientras que el resto de los casos solo lo hará
para "sazonar" la historia pues sin entrar en mas
consideraciones -esos golpes de humor - el film forma parte
del grupo de las producciones académicamente correctas
sin espavientos ni locuras a las que en otras ocasiones nos
tiene acostumbrado el realizador.
Pero
no nos quedamos solo en la superficie. El film posee otros
tantos factores que trasmiten unos mensajes diferentes a la
trivial historia mafiosa central, unos recursos a los que
acude habitualmente Miike en su filmografía como son
la discriminación por un origen distinto al japonés
y la componente familiar. Conocida es la predilección
de Miike por incorporar un personaje de origen chino en sus
films. Recordemos la trilogía compuesta por "China
mafia war", "Ley lines" y "Rainy dog"
centrada en el mundo sino-japonés donde sus personajes
eran victimas de un sistema que discriminaba a estos por su
origen y que le servia a Miike tanto para reflejar las carencias
y prejuicios de una sociedad como para facilitar un pretexto
para sus motivaciones y consecuentes actos. En ésta
ocasión China es sustituida por Korea aunque las excusas
y resultados sean los mismos.
La
otra particularidad de la que hablábamos, la familiar,
siempre ha tenido un peso especifico en la ya larga trayectoria
de Miike. Por muy "desnaturalizado" que creamos
que está Miike con cientos de aberraciones a sus espaldas,
ésta no es mas que una fachada artística y reivindicadora
ante la acomodación de la crítica profesional.
El realizador ha demostrado una y otra vez que la herencia
dejada por sus mayores en la que el peso de las relaciones
filio-paternales es la base de la actual sociedad - la misma
que por otra parte critica - sigue siendo el motor de los
realizadores nipones actuales. Esto le sirve especialmente
a Miike para realizar paradójicos paralelismos con
la estructura de una organización criminal. Quiere
darnos a entender que el significado "familia" va
mas allá de lo puramente consanguíneo y que
cuando se utiliza como referencia para estas bandas está
dando a entender algo mas que una simple frase hecha.
Abandonemos
significados y retomemos los hechos. Como hemos dicho al inicio,
el film se aleja de la senda esperada para acogerse a otra
mas pasiva que nos conducía a las conclusiones anteriores.
Aquí podemos correr el riesgo de llegar a aburrirnos
si no sabemos aprovechar esos mensajes. La acción,
exceptuando algún que otro escarceo como la brutal
paliza de Takeuchi a unos pobres desgraciados, va perdiendo
ritmo ha medida que se desarrolla la historia como reservando
energías para sus veinte minutos finales. Llegados
estos podremos disfrutar de un buen festival pirotécnico
apoyado no solo en la artillería ligera de pistolas
y revólveres sino inclusive en algunas menos "inofensivas"
como un lanza-cohetes que nos recordará a cierta estampa
de Takeuchi.
Mención
aparte merece el desenlace. Disgustará a muchos pero
al menos no se le podrá tachar de falta de originalidad.
La ambigüedad en los finales es algo que hace tiempo
superó Miike y siguiendo fiel a su máxima nos
deja una continuidad abierta a posibles secuelas.
Acabaremos
con sus personajes e interpretes; desde esa pareja de singulares
mercenarios hasta a un inspector de policía metido
a cantante. Singularidad y gusto por los detalles, particularidades
que hacen única la visión sobre los personajes
de Miike. Dejo para el final a su protagonista Riki Takeuchi.
Muchos se preguntan porque me gusta éste actor tan
parco en emociones y sobreactuado cuando las mismas aparecen.
Quizás por esa versatilidad que le lleva a interpretar
autoparodiándose con la misma intensidad que cuando
lo hace dramáticamente o quizás por ese carismático
aspecto de Elvis oriental o perplejidad que le lleva a diseñar
su propio vestuario. Un conjunto de circunstancias que aún
seria mas fácil de comprender si a nuestras tierras
nos llegasen sus trabajos cómicos alejados de su imagen
de tipo "duro". Atención también a
la aparición estelar de Sonny Chiba.
Resumiendo,
un film menor de Miike que entretiene aun a riesgo de resultar
demasiado pasivo pero que gracias a su escueto metraje - no
llega a la hora y media - y al entretenido "juego"
de las referencias, guarda los suficientes ingredientes para
los aficionados al género.
Kunisada
es el hijo del jefe del clan Sanada. Éste acaba de
ser asesinado por un miembro de una banda rival, los Otaki.
En previsión de un derramamiento de sangre por parte
del violento Kunisada los Otaki se apresuran a llegar un pacto
de no agresión con los Sanada por medio de una banda
mediadora y a cambio del lógico desagravio económico.
Sin embargo las pretensiones de unos y otros van mas allá
y los propios lideres actuales de los Sanada utilizarán
a Kunisada como instrumento para eliminar a sus rivales. Aún
así habrán estrategias mas allá del conocimiento
de éste que buscan su desaparición.
|