Quizás
la expectativa creada por esta película es lo que ha
perjudicado a mi criterio. Y no es que la película
sea mala. Al contrario, pero si mientras la imagen creada
era la de una adrenalitica cinta de acción la realidad
nos trae un drama mafioso con algunas impactantes imágenes.
Eso sí, de acción bestial y con una cierta ¿sorpresa?
final.
Un
grupo de individuos descendientes de inmigrantes chinos planean
hacerse con el negocio de la droga y la prostitución
apoyados en la sombra por la mafia de Taiwan. Para ello deberán
primero eliminar a las mafias reinantes en la zona. Los propios
jakuyas y la importada triada. Las primeras escaramuzas hacen
creer a la policía que se enfrentan a una guerra de
bandas pero pronto hablando con ambas partes y descubriendo
la buenas relaciones existentes que se trata de otra facción.
Ahí comenzará una dura investigación
que llevará al policía encargado a limites mas
allá de los deseados. Por si fuera poco la dificultad,
las relaciones familiares ya de por si complicadas con su
esposa empeora por la enfermedad de su hija. Por este motivo
tiene que aceptar sobornos de la mafia para solventar la operación
de su hija. Mientras la banda sufre sus primeras bajas cuando
son descubiertas algunas de sus fuentes mientras que las relaciones
entre los diferentes miembros empeora sobre todo entre el
líder y su hermano "especial". Pero pronto los cabos
se irán atando y cuando estos acaben con las bandas
largamente dominantes en la zona con consecuencias secundarias
será el detonante para que nuestro protagonista provoque
el encuentro definitivo.
Y
menudo encuentro. Dejará boquiabierto a mas de uno.
Quizás lo mas irreverente, irreal e imprevisto en un
film. "Sencillamente" nos encontraremos con un film muy al
estilo Kitano (incluso el protagonista copia carácter
y vestuario) salpicado por un apreciable drama y, como en
todo film de Miike, sus clásicas barbaridades que en
ésta ocasión se encuentra algo mas subido de
tono, como la escena de la zoofilia con la mujer del soplón,
el "baño" en cierta sustancia de la novia del protagonista,
la rica fritura de la mano de uno de los maleantes, el truculento
disparo a bocajarro al principio del film o el "sutil" lanzador
de cuchillos. Pero sobre todo ese final. Recomendable a todo
aquel de la nueva psicotopria japonesa y a su vez si eliminamos
las "rarezas" a los amantes de la pasividad activa del estilo
Kitano.