|
No
me importa darle solemnidad a éste comentario: ésta
"Fire of conscience" era el film mas esperado por
mi persona para éste 2010. Ni mas ni menos.
Tres
eran los motivos para ésta declaración. El primero,
su protagonista Leon Lai.
Es
curioso pero la estrella hongkonesa de origen chino es contrariamente
al favoritismo que le profeso, uno de los actores y cantantes
mas cuestionados por el respetable. Solo hay que darse una
vuelta por la red para servir de testigo de alguna de las
muchas disputas dialécticas que desde hace décadas
mantienen los fans de éste y los de Andy Lau, cruzándose
improperios poniendo en duda las cualidades de uno y otro.
Lo
cierto es que, indiferentemente de que Lai te guste mas o
menos, lleva mas de 20 años triunfando en el campo
de la canción formando parte incluso de ese cuarteto
ficticio y simbólico de los "Heavenly Kings"
junto al propio Lau, Jacky Cheung y Aaron Kwok con el que
los locales de la excolonia británica designaron a
sus Dioses del Olimpo musical.
Cinematográficamente
hablando, Lai nunca aparentemente ha sido bien valorado. A
pesar de que su carrera se prolonga igualmente a través
de mas de dos décadas Lai siempre ha sido considerado
un segundón, un advenedizo venido del mundo de la canción;
y lo mas increíble es que a pesar del montón
de premios y nominaciones, esa sensación sigue estando
presente aún a día de hoy.
Lai
ha sido nominado tres veces en los "Hong Kong Film Awards"
como "Mejor actor" por "Comrades, almost a
love story", "City of glass" y "Three:
Going home", siendo únicamente galardonado por
su intervención en "City of glass". No obstante
por su participación en el film de Peter Chan - "Three:
Going home" - consiguió llevarse un "Golden
Horse" taiwanés.
En
apariencia no es mucho pero hay otro dato que dice bastante
a favor de la estrella: Lai no solo ha trabajado con los directores
mas afamados de Hong Kong/China sino que incluso puede permitirse
el lujo de afirmar que lo quisieron hasta fuera de sus fronteras.
Wong Kar-Wai, Tsui Hark, Andrew Lau, Chen Kaige, Tony Ching,
Peter Chan, Johnnie To y Wong Jing entre otros muchos; faltarían
John Woo y Ang Lee, aunque bien es cierto que éste
último lo quería para interpretar al Liu Bei
de "Tigre y Dragón". En referencia al extranjero,
Lai fue el protagonista de la surkoreana "Dream of a
warrior".
Y
aunque importe menos, personalmente Lai es el único
actor asiático que tiene dos películas - "Comrades…."
y "A hero never dies" - situadas entre mis diez
favoritas.
Pero
queda un aspecto importante mas y no precisamente ni el que
lo recoge como Embajador de la UNICEF ni como productor musical
de nuevas estrellas junto a su incansable Mark Lui. La cuestión
es que con Lai sucede un fenómeno extraño: a
pesar de haber trabajado en casi medio centenar de películas
y estar la mitad de ellas relacionadas de algún modo
con el género de la acción - alguna no era del
género pero ejercía de asesino a sueldo, policía
o guardaespaldas - a Lai ni se le vincula ni mucho menos es
considerado como una estrella de acción. Comparándolo
con gente como Bruce Willis, Lai sale perdiendo.
Dejemos
al actor y sigamos con otro de esos motivos que me llevaron
a esperar con anhelo éste film. El segundo sería
su director Dante Lam.
Contrariamente
a lo dicho con Lai, Lam sí que es una referencia dentro
del género. Solo o con su socio Gordon Chan, el realizador
hongkonés se ha convertido en toda una figura al que
solo le falta un pequeño empuje publicitario en forma
de internacionalización para situarse a la altura de
algunos de los mencionados párrafos arriba.
Con
su penúltimo trabajo - el último "The Sniper"
fue injustamente infravalorado al contar con Edison Chen entre
sus protagonistas envuelto en aquella polémica sobre
unas fotos sexuales robadas - como fue "The beast stalker"
Lam recogió siete nominaciones en los "Hong Kong
Films Awards" incluyendo el de "Mejor Director"
y "Mejor guionista" a su persona. Finalmente el
film solo se alzó con el de "Mejor Actor"
a Nick Cheung pero el hecho de poner ya no de moda sino de
volver a colocar en lo mas alto entre la crítica el
género de acción, ya valía la pena.
Pero
Lam no es solo "The beast stalker"; es también
"Hit Team", "Heat Team", la propia "The
sniper" y sobre todo "Beast Cops", un puñado
de films - y algunos mas intrascendentes - que han saciado
al aficionado al género. Lam por lo tanto es casi siempre
sinónimo de satisfacción.
El
tercero motivo, mas palpable que los anteriores, era su propio
trailer. Sensaciones parecidas de las que trascendieron de
"The beast stalkers", acción trepidante y
un anhelo por descarnar la imagen habitual de Leon Lai al
igual que ocurrió con Nick Cheung en aquella, que provocaba
como poco curiosidad.
Y
con todo esto, ¿merecía tales expectativas la
película?.
"Fire
of conscience" para empezar se encomienda a esos dramas
policíacos que tan de moda se han puesto en la última
década que recuperando en parte los faustos de finales
de los ochenta intentan ofrecer un giro de tuerca. Así
el film tiene mas de Derek Yee que de John Woo, mas de Benny
Chan que de Johnnie To. Sin embargo no van a faltar los guiños
hacía la época dorada del cine de la excolonia
británica, provocando la sonrisa cómplice en
el mas nostálgico. Pero no adelantemos acontecimientos.
Referenciaba
el film con los nombres de algunos reputados directores de
acción dejando fuera al propio Lam no solo por buscar
un paralelismo con la forma de enfocar el género sino
porque no me gusta ser tan obvio. Y es que será lo
que será pero "Fire of conscience" no deja
en ningún momento el estilo Lam para querer parecerse
a otro.
Es
cierto que esos personajes atormentados con un bagaje asfixiante
y un destino obsesivo se han convertido en un recurso obligado.
Atrás pasaron los años en los que los personajes
eran esclavos de su rol y no servían mas que para orquestar
tiroteos espectaculares y acrobacias pirotécnicas.
La crisis de la industria trajo nuevos realizadores - o no
tan nuevos… - como Derek Yee que si bien resucitaban a su
vez tendencias venidas del pasado aunaban realismo con espectáculo
recreando un "Neo-Realismo" que resultó determinante
para el resurgir del mundillo.
Pronto
los films que seguían éstas directrices se convirtieron
en una corriente y a fuerza de triunfar de cara a la taquilla
y sobre todo entre la crítica, mas géneros se
fueron uniendo acoplándose a las necesidades. La acción
volvió a gozar de buena salud al humanizar a sus protagonistas
y dotarles además de causas y razones, de sueños
y tormentos.
En
"Fire of conscience" nos encontramos con un agente
cuya mujer murió "asesinada", víctima
de un carterista mientras esperaba un hijo. Pero a fuerza
de hacer hincapié en el drama, Lam agudiza la situación
- que me callo - para que no solo nos compadezcamos del pobre
Lai sino que incluso juguemos a ese juego de "Y si fueras
tu". Tras éste un puñado de secundarios
que aunque menos marcados evidencian una construcción
al uso de los nuevos tiempos. El oficial Cheung On a cargo
de su hija tras el abandono de su esposa, la agente May predispuesta
a hacer lo que sea por su jefe o la mano derecha de Kee, Sam,
con un padre en el hospital con intenciones suicidas. No hay
sitio para el distendimiento solo para la cruda realidad.
Sobre
ésta base nos encontramos ya con el caso que centra
el film que al final resulta menos necesario de lo que parecía
en un principio suponiendo el punto mas negativo de la película.
Da la sensación de que la trama es mas una excusa para
poder enlazar escenas de acción, buscar el efecto conmovedor
y filosofar finalmente con el mensaje del film que construir
algo serio. Esto se refleja sobre todo en su desenlace cuando
uno espera que lo sorprendan, o bien con alguna motivación
especial por parte del villano del film o bien con alguna
argucia para que éste paradójicamente no sea
el malo de la función. Sin embargo, todo se quede en
agua de borrajas recurriendo a la salida mas fácil.
La
siguiente pregunta es: ¿pero era necesario?. Pues a
nadie le amarga un dulce la verdad y cuando los apartados
mas tangibles como el artístico y técnico rayan
el sobresaliente no hubiese estado mal que el argumento acompañase.
Así
nos encontramos con unos actores que respaldan esos roles
tan apesumbrados en el que únicamente otra vez el personaje
de Richie Ren sale perjudicado. Esa indiferencia que acompaña
al personaje mezcla de triunfador y omnipotencia contrasta
para mal con el resto del reparto. Por ejemplo, con el propio
Lai.
Es
cierto que la enajenación de Lai al principio del film
resulta extraña mas por lo poco habitual en él
que por su interpretación; y es que ésta es
una de sus interpretaciones mas al límite que recuerdo,
llena de matices y consecuente con ese cambio de imagen tan
alejado de su apariencia glamurosa.
Junto
a estos un Liu Kai-Chi que en los últimos años
se está convirtiendo en un indispensable de esos mismos
realizadores que apuntábamos al inicio. Lo mejor: que
se salga también un tanto de su rol habitual apareciendo
mas vulnerable.
He
dejado casi para el final la acción del film. "Fire
of consciente" basa toda su espectacularidad en tres
grandes escenas de acción por lo que a cantidad se
refiere no es que vaya sobrada pero si es en términos
de dosificación y calidad de lo que hablamos, la respuesta
no puede ser mas positiva. El siempre menospreciado Chin Kar-Lok
orquesta desde un contundente tiroteo con resonancias a los
ochenta como es el de la casa de té hasta otros mas
difíciles de recrear; un aparataje visualmente atractivo
y de contenido altamente adrenalítico.
Ahora
sí para acabar, dos detalles. Uno, quiero dejar constancia
de lo buena que me ha parecido su banda sonora. El hasta el
momento no demasiado conocido Henry Lai vuelve hacer gala
de su mestizaje musical ofreciéndonos una partitura
con dos partes bien diferenciadas: una alejada de todo convencionalismo
con solos de guitarras acústicas reforzando su faceta
pop-rock y otra instrumental ya mas estereotipada pero no
exenta de calidad.
Y
dos, que la Isla de Kwoloon aparezca como un personaje mas
de la historia. Me encanta.
Resumiendo,
siendo un producto altamente recomendable, "Fire of conscience"
despertaba mejores sensaciones de las que finalmente provoca.
Indispensable para los amantes del género, al film
de Dante Lam le faltaría un argumento mas trabajado
para haberse convertido en algo realmente redondo; además
de construir buenos personajes, reunir sólidos actores
y orquestar espectaculares escenas de acción, hay que
unirlos en buena armonía.
Tras
perder a su esposa Manfred se ha obsesionado con encontrar
al culpable de ésta situación. Mientras que
ello ocurre debe seguir con su vida normal como cabeza visible
de un equipo del departamento de policía de Hong Kong.
Investigando la muerte de una prostituta se presentará
Kee, un oficial de narcóticos que le pedirá
ayuda para detener a unos ladrones que operan en el barrio
que han sustraído una importante prueba, congeniando
a pesar de sus diferencias. Sin embargo Kee oculta algo tras
su actitud irreprochable y presencia intachable. Lo peor para
Manfred es que no se dará cuenta de lo peligroso que
es su nuevo amigo hasta que sea demasiado tarde.
|